
La Federación Nacional Campesina (FNC) concluyó la trigésima primera edición de la tradicional marcha con la lectura de un manifiesto, en el cual denuncian profundas injusticias sociales, la corrupción en el Estado y las acciones autoritarias del movimiento Honor Colorado.
Como hace 31 años, labriegos organizados de la Federación Nacional Campesina declararon con fuerza sus ideas e históricos reclamos a través de un manifiesto en el que describieron las injusticias sociales, la corrupción, la impunidad y el abandono del Estado.
El secretario general de la Federación Nacional Campesina (FNC), Marcial Gómez, fue el orador del discurso que se leyó en plaza de la Democracia, donde se realizó el acto central de la marcha.
En el documento, describieron al Congreso Nacional como un “aparato de creación de leyes contra el pueblo”, donde se perdió el debate plural y se convirtió en una “agencia de empleo” para los “politiqueros” bautizados como “nepobabies”.
Mientras que el Poder Ejecutivo, liderado por Santiago Peña, está “secuestrado” por la “narcopolítica mafiosa y corrupta”.
Asimismo, repudiaron la utilización del Poder Judicial y el Ministerio Público como mecanismos de impunidad para grupos poderosos y para la persecución de luchadores.
Los campesinos, a su vez, alertaron sobre el copamiento de las instituciones del Estado por el movimiento Honor Colorado “para eliminar la conquista de derechos”.
Denuncian profundas injusticias sociales
Frente a la concentración de poder de un grupo político, los campesinos expusieron como “las peores injusticias” sociales a los feminicidios, las niñas embarazadas, la precariedad y los accidentes laborales; el aumento del empleo informal, el atropello a pueblos indígenas, el deficiente transporte público, la inseguridad latente y el aumento de los precios de la canasta básica.
“El latifundio principal tranca el desarrollo nacional. Y es la base de todas las penurias que sufrimos la mayoría”, sostuvieron.
También se refirieron el sistema sanitario centralista, que además carece de medicamentos y equipos; así como la educación, las “sillas de oro” y el incomible kure caldo, que formaron parte de los reclamos de los campesinos organizados.
Exigen la histórica reforma agraria
Desde la FNC, criticaron la concentración del 85% de las tierras por parte de una minoría que representa al 2,5% de los propietarios; así como el “blanqueo” de más de 8 millones de tierras malhabidas a través del Registro Unificado Nacional (RUN).
Unas 300.000 familias no tienen acceso a la tierra, según la FNC, que alentó a seguir luchando hasta conquistar la esperada reforma agraria.
Para los labriegos, acceder a la tierra es fundamental para el desarrollo nacional, ya que simboliza la producción de alimentos, vida, cultura, dignidad, familia y soberanía.
Los labriegos consideran que el éxito de Hambre Cero depende de una reforma agraria sin asistencialismo.
Criticaron el aumento de la deuda pública total, que asciende a USD 18.083 millones –el 40% del producto interno bruto (PIB)–, ante el recorte de los presupuestos del Ministerio de Agricultura y Ganadería, del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) y el Instituto Paraguayo de Indígena (Indi).
El gobierno de Santiago Peña enfrentó tres días de protestas con fuertes reclamos dirigidos a su gestión. Las movilizaciones se iniciaron el martes y concluyen este jueves.
*Campesinos de la FNC marcharon por las calles de Asunción por sus históricos reclamos, entre ellos reforma agraria. Foto: Renato Delgado