
por Rolando Astarita
El día 17 de marzo, «Historia Económica» envió a la sección Comentarios del blog el siguiente mensaje:
«Hola Rolando, te comento tengo un canal de youtube donde hablo de economia desde una perspectiva marxista y pensaba hablar de lo que dijo Milei en el 2017 sobre vos en twiter y las entradas que escribiste sobre salarios y productividad marginal.
Escarbando para el video, encontré la nota en la radio donde Milei dijo que vos desaprobabas a los alumnos que no hablaban bien de Marx en los trabajos prácticos que «exigías». El empieza a hablar del tema en el minuto 39:45. Una pena que no puedas ir a la Justicia, ya está todo prescripto en lo civil y lo penal».
El enlace a la intervención de Milei es https://www.youtube.com/watch?v=wdynBgkB16E&t=986s
Efectivamente, en el minuto 39:40 Milei afirma que para aprobar la materia Desarrollo Económico, que dicté en la Facultad de Ciencias Económicas, exigía a los alumnos un trabajo final y desaprobaba a quienes no elogiaban a Marx. Milei afirma que tuvo dos ayudantes en la UBA, que habrían cursado conmigo y a quienes los había desaprobado por defender la teoría del capital humano de Gary Becker.
Había perdido el rastro de esta intervención de Milei y agradezco a «Historia Económica» que lo haya encontrado y me lo haya enviado. En 2017 lectores del blog me habían participado del mismo y en ese momento estuve tentado de ir a la Justicia para presentar una denuncia por difamación. Sin embargo, consulté con algunos exalumnos (alguno de ellos fueron mis ayudantes de Cátedra) y el consejo más o menos unánime fue que no valía la pena contestar, que se trataba de una provocación y que me mantuviera al margen de ese lodazal. Les hice caso, pero con el paso del tiempo me doy cuenta de que fue un error. De manera que ahora publico el enlace que me envía «Historia Económica». Así, cualquiera que haya cursado conmigo, no solo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, sino también en Sociales UBA, o en las materias de Comercio Internacional de la Universidad Nacional de Quilmes (además de otros cursos en Rosario y La Plata) podrá verificar que lo de Milei es una calumnia. Significado de calumnia: una «acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño».
Para los que no han cursado conmigo, preciso:
a) En Desarrollo Económico, en la FCE, que dicté por más de una década, nunca pedí un trabajo final. Las evaluaciones siempre consistieron en dos parciales (más los finales cuando correspondían).
b) El contenido de los parciales de Desarrollo estuvo lejos de reducirse a Marx. En mis cursos se leía, o hacía referencia, a Krugman (método en Economía y desarrollo), Lewis, Hirschman, Keynes y Kaldor, Sen, teoría de la dependencia, Schumpeter, Regulacionistas (caso Lipietz), North (por el institucionalismo), Amsden y Chang (desarrollismo institucionalista). Además de Marx. El enfoque del capital humano se contrastaba con la noción del capital de Marx, y también con Sen. Pero a ningún alumno se le impuso tener que preferir, o elogiar, a Marx (o a Sen) por sobre Becker para aprobar la materia o la tesina final.
c) He dirigido muchas tesinas de finalización de la carrera en la FCE, muchas de ellas con enfoques muy distintos del marxismo, y nunca insinué siquiera que sus redactores debían adoptar un enfoque marxista para que tuvieran mi aprobación.
d) La afirmación de Milei es insultante para con los alumnos de la UBA. Es que quienes cursan Desarrollo Económico están en los tramos finales de la carrera. ¿Qué clase de formación habrían recibido si toleraran a un docente que impone, vía el manejo de las notas, sus puntos de vista ideológicos? Claro que no existe tal cosa. Un docente de la UBA que hiciera lo que Milei me atribuye que hice duraría muy poco en su cargo. Los mismos alumnos votarían con los pies, cursando DE en otras cátedras. Pero mis cursos se llenaban (llegué a tener más de 100 inscriptos). ¿Toda esa gente aceptaba sin chistar la discriminación ideológica? ¿Iban a mis clases para aprobar con el simple recurso de elogiar a Marx? La simple formulación de las preguntas desnuda lo desatinado de la agresión.
En fin, lo de Milei es una asquerosa calumnia. El contexto: por aquellos tiempos yo había publicado en el blog una extensa crítica a su afirmación de que los salarios se igualan a la productividad marginal (aquí, aquí, aquí). Milei nunca pudo responder a esa crítica. Tampoco a otras críticas que publiqué en el blog (por ejemplo, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí) ¿Qué mejor entonces que apelar a la mentira para desacreditarme con ataques personales?
Por supuesto, comparado con el daño social que está haciendo Milei (incluido el constante recurso a la difamación, a la mentira, a la represión policíaca y un largo etcétera) lo mío es apenas una anécdota. Pero pinta al personaje de cuerpo entero. Un sujeto sin escrúpulos, tan ignorante como fanfarrón. La bestialidad de sus formas condice con lo siniestro del contenido. Esto es, lo que muestra es su esencia.
Post data: A mis exalumnos y a colegas docentes, les pido que, en la medida de sus posibilidades, hagan circular este texto. Es la única manera que tengo de defenderme de la calumnia.