
Silhouettes of soldiers during Military Mission at dusk
por Luis Casado
Saca la calculadora. De otro modo te perderás entre los ceros. Esta parida va de economía. Dirás que es mi tema recurrente y llevas razón. Me gusta explicar cómo nos agreden la rondela sin que nadie reaccione, uno diría que nos gusta fungir de hetairas, o más bien de erómenos, el personal regresó a las costumbres de la Grecia Antigua.
En Chile, un libro que aún no recibe los homenajes que se merece, Los escandalosos amores de los filósofos, de Josefo Leónidas (cuyo verdadero nombre fue José León Monardes), expuso con humor las costumbres de tipos famosos como Heródoto, Platón, Aristóteles, Jenofonte y Ateneo.
En sus páginas, Aristóteles, joven erómano ateniense, discípulo suyo, exclama extasiado: “¡Qué rico eres Platón!” Sin embargo Platón no fundó ninguna AFP, no fue dueño de Isapre alguna, ni recibió regalos del gobierno chileno como Ponce Lerou y otros chorizos.
Pero vamos al tema. Cada día de dios me maravillan los titulares de la prensa financiera al servicio de los weones con plata. Hoy Les Échos, de París, titula:
Warren Buffett y el misterio de los 300 mil millones de dólares
El Papa de las inversiones está sentado en una montaña de liquidez que no para de crecer. ¿Es la señal de una crisis bursátil inminente?
Sin preguntarse qué hizo Warren Buffet para reunir esa cantidad de dólares, –y como siempre–, los economistas intentan hacer predicciones, adivinar el futuro, quitarle el curro a Yolanda Sultana.
Irving Fischer se hizo famoso cuando, pocos días antes de la peor crisis bursátil de la Historia anunció, luminoso y solemne:
“El precio de las acciones alcanzó lo que parece una alta meseta permanente”.
El krach se produjo entre los días 24 y 29 de octubre de 1929.
El día 21 Fischer afirmaba: “la Bolsa tiembla sólo por causa de la locura de unos pocos”.
El sol estaba en el cenit y se quedaría allí en un verano permanente… El krach bursátil envió decenas de millones de ciudadanos a la miseria más espantosa. Para salir del paso fueron necesarias no menos de dos guerras mundiales. No es broma.
Otro fenómeno, Paul Samuelson, distinguido economista, explicó la sabiduría de los mercados con una frase para el bronce: “¡Los mercados previeron nueve de las cinco últimas recesiones!”
Ya ves, no hay de qué preocuparse.
Esta mañana, un areópago de lumbreras debatió de las vicisitudes de la economía actual en Radio France Culture. Lo preciso porque France Culture tuvo la reputación de ofrecer emisiones de gente inteligente, culta e interesante, con periodistas extremadamente profesionales.
Hoy, Christine Ockrent, periodista y productora de la emisión Affaires étrangères (cuyo lema es: Los mejores expertos nos cuentan el mundo que se transforma y en el que todo se acelera… sic), diplomada de Sciences-Po París, recibió insignes invitados:
- Agathe Demarais, Economista, responsable de los trabajos del Consejo Europeo para las Relaciones Internacionales (ECFR) en el ámbito de la geo-economía;
- Florence Pisani, Jefa economista de Candriam y profesora en la universidad París Dauphine;
- François Chimits, Economista senior en el Mercator Institute for China Studies (MERICS) y economista afiliado al Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (CEPII);
- Sébastien Jean, Profesor de economía en el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios y director asociado de la iniciativa Geo-economía-geo-finanzas del IFRI (Instituto francés de relaciones internacionales)…
¡Xux! Me llegó a doler la cabeza…
Cristina Ockrent recordó una banalidad muy común entre los economistas, que si no la sabes no te dan el diploma: “Los actores de la economía y de las finanzas detestan la incertidumbre”.
Todos los invitados asintieron. Las verdades sagradas de la Economía no admiten discusión, porque aquel que duda es como una ola del mar, soplado y sacudido por el viento (Santiago 1:6), y que todo lo que no viene de la fe es pecado. (Romanos 14:23)
La ilustre periodista y sus no menos ilustres invitados olvidaron un detallito. La industria de defensa, los fabricantes de armas, de tanques, de aviones de guerra, de misiles, de municiones y otros mortíferos artefactos… adoran la incertidumbre. Precisamente, en este momento se frotan las manos porque los pedidos se aceleran, crecen, se hacen insistentes. Gracias a la incertidumbre.
Y en en este sector de la economía no corre la “libre competencia”: el primero que llega es el primer servido, al precio que fija el productor.
Justo para darte una idea, durante las dos guerras mundiales la industria de guerra cubría más del 50% del PIB de los países beligerantes… ¡Viva la incertidumbre!
Para muestra un botón: Dassault Aviation.
Con una demanda en fuerte aumento, Dassault Aviation apuesta por una aceleración de la producción del Rafale para reforzar su crecimiento.En el 2024, el grupo registró una cifra de negocios de 6 mil 200 millones de euros, en alza de 30% respecto del año precedente. Su beneficio neto superó por la primera vez la barra de los mil millones de euros, confirmando la rentabilidad de su estrategia industrial (fuente MSN).
Para fabricar armamento hacen falta cantidades prodigiosas de carbón, hierro, petróleo, aluminio, metales raros y una cantidad no menos fenomenal de ingenieros, técnicos y mano de obra altamente especializada. Todo eso cuesta caro. Muy caro.
Si Friedrich Merz, Canciller alemán, se muestra entusiasta a la hora de relanzar la industria de guerra, se debe a que él mismo trabajó para esa industria, en RheinMetall para ser precisos, cuya valorización bursátil se multiplicó por ¡nueve! en sólo tres años. Cuando Merz deje de ser Canciller, ¿quién duda que será será nombrado en el Directorio de RheinMetall?
Uno de los principales accionistas de RheinMetall es la más grande corporación transnacional planetaria, la colosal Blackrock, cuya sede está en… Nueva York.
Una vez más… ¡Viva la incertidumbre!
Entre otros temas, los distinguidos invitados, y la no menos distinguida periodista, comentaron la realidad de la economía china. Para decir que nadie sabe muy bien cuál será la reacción de la población china, habida cuenta de la opacidad de las informaciones económicas y financieras que prevalecen en China. ¿En serio?
Nada hay, en el mundo, más opaco que las informaciones financieras. Transacciones que se cifran en cientos de miles de millones de dólares son ignoradas por la población mundial. Incluyendo, desde luego, las que tocan el narcotráfico. O el coste del uso de los medios de pago: cheques, billetes, tarjetas de crédito, tarjetas de débito, etc. cuyo producto enriquece a la banca de manera injustificada y abusiva. Tú… ¿sabías que los costes de los servicios bancarios, entre el año 2008 y el 2018, subieron un 1000 %? (mil por ciento).
Opacidad… que te venden como transparencia.
Justamente, los muy reputados economistas se quejaron de la imprevisibilidad de Donald Trump, que cambia de discurso al menos dos veces al día, generando así opacidad e incertidumbre.
Según los distinguidos economistas en “occidente” no hay opacidad… Tampoco hay intervención del Estado en la Economía, o la menor posible. De ahí que un Donald Trump –que usa y abusa de las prerrogativas del cargo– les deje atónitos.
Para convencerse basta con mirar las reacciones bursátiles a los anuncios de Trump. El Dow Jones subió, luego bajó, y ahora… ¿quién sabe?
Acostumbrados a moverse en un entorno sin incertidumbre, estos “expertos” ven desaparecer el libre mercado e imponerse el proteccionismo que aborrecen. Lo único que pueden hacer es repetir mantras, encantaciones e idioteces banales. Así se sienten seguros de ellos mismos.
Comentando los aranceles que Trump desea imponerle a los productos provenientes del extranjero, anunciaron un incremento de la inflación del 2%. ¿A quién dañará más esa inflación? Adivinaste: a los currantes, a los pobres, a las familias modestas, a los trabajadores. ¡Delenda Trump!
De los currantes, pobres y modestos trabajadores franceses no dijeron ni pío.
Los mismos economistas aseguran que si no se retarda la jubilación en dos años, habrá un déficit anual de 7 mil millones de euros. Habría que jubilar más y más viejo (en el 2006 la jubilación era a los 60 años de edad, y ahora está en 64…).
Fabien Roussel, secretario nacional del partido comunista francés, les mostró a qué punto son una banda de nulos: “Hice un cálculo. Si se aumentan los salarios en un 3%… el sistema de pensiones por repartición colectaría 8 mil millones de euros más cada año. Asunto resuelto”.
Un 3% de aumento salarial no es la revolución proletaria: la misma publicación citada ofreció el 5 de marzo los datos que siguen:
Los dividendos alcanzan sumas inéditas en los grupos mundiales.
En 2024, las grandes empresas le dieron a sus accionistas U$ 1.747 millones bajo la forma de dividendos, un nuevo récord liderado por el sector bancario y los gigantes de las tecnológicos.
Un resultado superior a sus previsiones iniciales… gracias a un crecimiento de los dividendos más fuerte que lo previsto en EEUU y Japón en el último trimestre.
La publicación Les Échos no se detiene en tan buen camino:
Los bonos reparten al alza en los bancos franceses
BNP Paribas y Crédit Agricole confirmaron alzas de 5 a 10 % en promedio para las remuneraciones variables (de los traders) en el año 2024. Société Générale se inscribe en la misma tendencia. Un poco menos que sus rivales anglo-sajones o europeos.
Con excelentes resultados… allí donde los anglo-sajones prometieron alzas de los bonos en dos dígitos (más del 10%), BNP Paribas y Crédit Agricole progresaron entre 5 % a 10 %.
Los miserables tienen importancia sólo cuando están lejos de París, del otro lado del Atlántico.
Volviendo a los “expertos” que discurrieron en Radio France Culture, ninguno de ellos creyó oportuno referirse al diktat de Ursula von der Leyen, la “presidente” de la Unión Europea, que de presidente no tiene nada. Nadie la eligió: la designaron a dedo (razón por la cual nunca fue recibida por un presidente yanqui…).
El “gobierno” de la UE no tiene competencias en materia militar. Ni legitimidad. Lo que no le impidió a Ursula formular un proyecto para “el rearme de Europa”, que consiste en… ¡afírmate Catalina!, gastar nada menos que 800 mil millones de euros en armamento.
Sin recordar que para hacerle frente a la Covid la UE gastó 750 mil millones de euros que aún no se han reembolsado… (y que hicieron las delicias y el lucro de la industria farmacéutica…).
Visto que la UE en materia financiera no existe, ni en temas militares tampoco, son los Estados nacionales los que tendrían que endeudarse. Como ya se dijo, el teutón Friedrich Merz está encantado.
800 mil millones de Euros son una cantidad prodigiosa de dinero que sale de ninguna parte.
Las emisiones de pasta, como ya te conté, vienen del Espíritu Santo.
Nunca, desde que se creó el engendro que conocemos como UE, nadie se atrevió a evocar la posibilidad de emitir tal cantidad de dinero para resolver los numerosos problemas de la Salud, de la Educación, de la Vivienda o de la alimentación de la población.
Pero, para matar rusos –que según Macron están a las puertas de París– no hay problema.
Para los economistas tampoco, que olvidaron que este año la principal partida presupuestaria del Estado francés es el pago de los intereses de la deuda.
No de la deuda… de los intereses de la deuda.
Como me quedé sin café, ayer fui al mercadillo. En la entrada, una señora pedía aportes para una asociación que desde hace años le suministra alimentos e insumos básicos al pobrerío. Tenemos, me dijo, 140 familias que no comen todos los días… (vivo en el campo, donde hay muy poca población).
Esos desdichados comen gracias a las donaciones de la población. Del personal como digo yo, o de nosotros el “altamente desechable capital humano” como dice Joaquín.
La señora me explicó lo que se necesita y me dio una lista de productos para bebés, para niños, para adultos, alimenticios, de higiene, etc. Junto al café compré pues esa lista, y al salir se la entregué. Otros pringaos hacían como yo, y el stock de productos crecía a ojos vista.
Algún cliente del mercadillo la insultaba: darle de comer al hambriento… ¡qué horror! Nunca faltan los aprendices de nazis. Paciencia…
Intercambiamos algunas palabras con la dama de la organización solidaria, y desde luego –no somos economistas–, recordamos al demencial proyecto de Ursula von der Leyen (lo de “von” revela su ascendencia aristocrática al pedo…) de gastar € 800 mil millones en instrumentos de muerte.
Con autoridades así… debes seguir un consejo leído en una publicación económica:
Conviene mantener la esperanza, pero preparándose para lo peor…